El papel y sus beneficios como sustituto de otros materiales

AUTOR/lucila — 5 febrero 2022 Sostenibilidad e Innovación

El cambio climático es el mayor reto medioambiental en la actualidad y la preocupación social al respecto va en aumento cada año. El Acuerdo de París (2015) recoge la mayor ambición posible para reducir los riesgos y los impactos del cambio climático en todo el mundo.

Más de 70 países se unieron a este plan cuyo objetivo es limitar el calentamiento mundial a muy por debajo de 2, preferiblemente a 1,5 grados centígrados, en comparación con los niveles preindustriales.
Más de 70 países se han unido para prometer la neutralidad de sus emisiones de carbono para el año 2050.
Descarbonización, la tarea principal para frenar el cambio climático

Para alcanzar este objetivo de temperatura a largo plazo, es necesario reducir de forma relevante, rápida y sostenible las emisiones de gases de efecto invernadero para, finalmente, lograr cero emisiones de dióxido de carbono (CO2) en 2050.

Este proceso de reducción paulatina de las emisiones, denominado descarbonización, impacta a múltiples aspectos de nuestra forma de vida.
Para lograr la descarbonización, la Unión Europea propone objetivos como la producción de energía a partir de fuentes renovables, el potenciar los sumideros naturales de carbono o el electrificar el sistema de transporte.

En este sentido, cada país se ha marcado sus propios objetivos de descarbonización. Y uno de los principales ha sido el frenar el consumo de plásticos, uno de los materiales más contaminantes en el mundo.

Desafortunadamente, el plástico es uno de los materiales que más se usa en el mundo, por lo que buscar un sustituto es primordial.
¿Por qué el plástico contribuye al cambio climático?
Según la ONU, cada año se producen en el mundo unos 300 millones de toneladas de plástico, y se vierten a los océanos 8 millones de ellas. Pero la mayor parte se queda en tierra, y en los países con peores sistemas de saneamiento y reciclaje, el problema de la polución plástica cobra una especial trascendencia.

Desde el momento de su fabricación, el plástico crea una gran huella de carbono que aporta negativamente en el calentamiento global.

Aunque el uso de los plásticos (especialmente en los envases, bolsas y botellas) está muy arraigado a la sociedad actual y forma parte de nuestro día a día, siempre estamos a tiempo de cambiar de hábitos.

Algunos países han decidido tomar medidas para recortar el consumo de plásticos. Italia fue pionera en eliminar las bolsas no biodegradables en 2011, Francia prohibió las bolsas de un solo uso en 2016 y España obligó a los comercios a cobrar un importe mínimo por las bolsas de plástico en 2018.

Siempre que haya alternativas asequibles, se prohibirán en el mercado objetos de plástico de un solo uso, tales como bastoncillos de algodón, cubiertos, platos y pajitas.
El papel, una industria sostenible

Mientras damos la espalda a los plásticos de un solo uso, el papel es la principal alternativa para ocupar su lugar. Fabricado con las fibras de celulosa que hay en la madera, el papel es un recurso natural renovable y reciclable que puede gestionarse de forma sostenible.

En los últimos años, numerosos minoristas han anunciado el cambio a las bolsas de papel, y también se han creado productos como bandejas de comida preparada o botellas de agua hechas con papel o cartón.

Hoy en día, en la era de los ordenadores, los teléfonos inteligentes y los libros electrónicos, se podría perdonar que se predijera la desaparición de este antiguo y maravilloso material. Pero, aunque se ha producido un pequeño descenso en la demanda del llamado "papel gráfico", como los periódicos y los libros, la industria papelera está en auge.

Aunque a menudo se nos dice que ahorremos papel para salvar árboles, hay una enorme variabilidad en cuanto a la sostenibilidad del suministro de madera. En los países donde los bosques no se gestionan de forma sostenible, se pueden destruir importantes hábitats. Sin embargo, en zonas gestionadas de forma responsable, el uso de más papel puede conducir a más árboles.

Sostenibilidad e Innovación AUTOR/lucila — 5 febrero 2022
AUTOR/lucila — 5 febrero 2022
LOREM IPSUM

Esto se debe a que muchas empresas tienen la política de plantar varios árboles por cada uno que se tala. De hecho, según el Banco Mundial, el porcentaje de área forestal en España ha aumentado del 31,07% en 2005 al 36,8% en 2015.

Debido a las preocupaciones medioambientales sobre el papel, la industria está tomando medidas para mejorar. Por ejemplo, de acuerdo con ASPAPEL, la madera que se utiliza en España para producir celulosa procede de cultivos forestales expresamente plantados para este fin.
El reciclaje, un aliado del sector papelero

La popularidad de los productos reciclados no ha dejado de aumentar en las últimas décadas, quizás por ello el mayor cambio en el mundo del papel ha sido el reciclaje.

Más de la mitad del papel que consumimos anualmente se recicla (3,9 millones de toneladas de papel).

El papel reciclado no solo salva los árboles, sino que también reduce drásticamente la cantidad de casi todo lo demás que se consume. Según ASPAPEL, por cada tonelada (907 kg) de papel que se recicla, se salvan 17 vidas de árboles, además de 380 galones (1.727 litros) de petróleo, tres yardas cúbicas (2,29 metros cúbicos) de espacio de vertedero, 4.000 kilovatios de energía y 7.000 galones (31.822 litros) de agua.
El papel, principal sustituto del plástico

Lejos de desaparecer, el papel está entrando en una nueva edad de oro, mientras el mundo busca alternativas al plástico. Y aunque aún le queda mucho camino por recorrer, el proceso de fabricación, su uso y posterior reciclaje, es cada día más ecológico. Se puede decir que el papel ha recorrido un largo camino desde su humilde invención.

Por otro lado, en los últimos años el ecodiseño se ha convertido en el eje central en la sustitución del plástico por el papel. Muchas empresas han reinventado su packaging en compromiso con la sostenibilidad y la economía circular.

En la actualidad podemos ver el uso de papel reciclado en abundantes productos más allá del uso tradicional del papel y el cartón como bolsa o caja. Un ejemplo de ello fue en los Juegos Olímpicos de Tokio donde las camas de los atletas estaban hechas de cartón para luego poder ser recicladas. También podemos ver infinidad de productos hechos con papel y cartón, desde lámparas, envases, botellas e incluso, casas enteras.

En los próximos años se espera que el papel sea, no solo un sustituto del plástico, sino de otros materiales menos descarbonizados como el aluminio o el cemento. Y desde Alier, es un avance que nos entusiasma, en el que ya participamos y al que seguiremos atentos.